El día de ayer los ciudadanos mexicanos acudimos a las casillas correspondientes a hacer escuchar nuestra voz y emitir nuestro voto porque queremos vivir en un país justo.

Muchos piensan que estoy triste porque perdió mi candidato, pues se equivocan señores; sí, estoy triste pero no porque haya perdido mi candidato, no porque haya perdido mi partido político. Estoy triste porque perdió mi país, porque perdió México.

Pero lo que más tristeza y coraje me da es que mis compatriotas siendo de mi bella raza de bronce azteca se vendan por unas tortas de jamón y un “chesco” o por un boleto para un evento deportivo. ¿Qué dirían nuestros ancestros si pudieran ver eso? Ellos que eran dignos guerreros, temidos por los adversarios y respetados entre ellos mismos.

Qué triste es que con el paso de los siglos desaparezca la dignidad guerrera azteca y que tu voz y voto sólo valga una torta, un refresco, una despensa, unos míseros quinientos pesos. ¡Qué feos tiempos vivimos! Vota por quien quieras, pero ten dignidad y sé cabal como ser humano, muévete por convicciones propias, que no jueguen con tus sentimientos.

Mi bella raza de bronce mexicana, los exhorto a que levanten su voz, abran sus ojos, vivan de pie y no de rodillas. Si hemos vencido a ejércitos poderosos como el de Francia y Estados Unidos ¿Por qué no hemos de poder vencer a un partido político corrupto?

Recuerden lo que dijo el buen general Emiliano Zapata: “Es mejor morir de pie que seguir viviendo de rodillas.”

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