Lily perdió sus ojos en un accidente y Maddison es su fiel compañero y
guía. Sus dueños estuvieron a punto de separarlos, pero tras meses de
búsqueda encontraron una nueva familia adoptiva en el norte de
Inglaterra.

Cuando un terrible accidente obligó a los veterinarios a extraerle los
ojos a Lily, una gran danés, sus perspectivas de vida no parecían muy
buenas. Pero nadie contaba con que su amigo Maddison intervendría como
un perro guía para ella.

La pareja es inseparable desde hace años, pero enfrentó ahora otro
problema: buscar un nuevo hogar porque su dueño ya no podía hacerse a
cargo de ellos.

Parecía ser una tarea difícil, porque si alguien se interesaba en la
gran danés, también tenía que adoptar a su perro guía, Maddison. Ambos
esperaban a que alguien los acogiera, hasta que a los tres meses
apareció una familia del norte de Inglaterra.

Louise Campbell, gerente del centro Dogs Trust re-homing, en
Shrewsbury, ciudad del condado Shropshire, Inglaterra, Reino Unido,
dijo que Maddison es el perro guía de Lily y que si están fuera de la
casa, Maddison la dirige y la toca para indicarle por dónde ir. Afirma
que es muy conmovedor ver la manera en la que Maddison cuida de Lily.

Lily, que ahora tiene seis años, fue atropellada cuando era cachorra y
el accidente dañó de modo irreparable sus globos oculares. Fue
entonces cuando Maddison, que actualmente tiene siete años, se acercó
a ella y desde entonces tienen una relación muy especial.

Al perder la vista, Lily desarrolló otros sentidos para saber cuando
Maddison está cerca de ella. Duermen juntos y cada uno comprende muy
bien sus ladridos, que son diferentes a lo ordinario. Se llevan muy
bien y disfrutan de su compañía mutua.

Ambos son protagonistas de una verdadera amistad que no entiende de
limitaciones humanas. Muchas veces se utiliza equivocadamente la
palabra “animal” como ofensa. Esta historia ejemplar demuestra el amor
y el sentimiento de amistad que un animal puede expresar y de los que
muchas personas carecen.

 

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