Son muchas las cosas que se han escuchado y dicho acerca de los mayas y sus famosas profecías. Todo lo escrito hasta el momento a favor de dichas profecías involucra bien sea la idea del fin del mundo o de un cambio trascendental para la humanidad a partir de la fecha en la que se cree que finaliza el calendario maya.

Hoy, cuando quedan apenas pocos meses para que el supuesto calendario se cumpla, resulta importante hacerse algunas preguntas básicas: ¿Predijeron los mayas el fin del mundo? ¿Predijeron un cambio espiritual en la fecha señalada? ¿O son simplemente las creencias modernas acerca del imaginario maya un reflejo de nuestros miedos y anhelos?

Un reciente artículo de David Morrison señala que las creencias de las profecías mayas, cualquiera que sea su interpretación, son infundadas y carecen de base científica. David Morrison, quien es un investigador de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) y colaborador de la revista “Skeptical Inquirer”, se refirió a la irritación de algunos de sus lectores y cita mensajes ofensivos que le enviaron cuando puso en evidencia la falsedad de la profecía maya. “Estas personas parecen querer que el mundo se acabe en el 2021 y se disgustan cuando les decimos que tal catástrofe no va a ocurrir.”

Si aplicamos la perspectiva científica de Morrison, tenemos que admitir que ciertamente las catástrofes van a seguir ocurriendo tal y como ha sucedido en el pasado. Las mismas leyes científicas dan cuenta de las fuerzas de la naturaleza. Tenemos terremotos, rayos, inundaciones, erupciones volcánicas y demás fenómenos tienen su explicación en las leyes de la física y la química. La ciencia no se ocupa de los designios de los dioses y las observaciones naturales no encuentran referencia alguna a seres sobrenaturales o profecías del cielo.

Sin embargo los defensores de las profecías mayas han elaborado toda una trama comercial en la que curiosamente se tratan de involucrar argumentos de tipo científico en su respaldo. Es interesante leer a defensores de la famosa teoría decir que los cambios en la actividad solar están indicando un “cambio de época”, cuando la realidad es que la actividad solar sigue unos patrones conocidos por ciclos que la NASA misma ya ha identificado.

¿Qué va a pasar cuándo llegue la fecha señalada para el “fin del mundo” y no ocurra nada de lo que se anunció? ¿Cómo van a reaccionar los seguidores de las profecías mayas? Seguramente seguirán creyendo en ellas. El psicólogo Leon Festinger (1919 – 1989) llevó a cabo una explicación pionera de este fenómeno en su libro “When Profecy Fails” (Cuando las Profecías Fallan, 1956) un volumen clásico sobre las consecuencias de las espectativas psicológicas que no se cumplen. Festinger y sus colegas se infiltraron en el círculo de una religión apocalíptica que presagiaba el fin del mundo a causa de una inundación que ocurriría el 21 de diciembre de 1954, los integrantes del culto habían dejado sus empleos, hogares y ocupaciones habituales. Por otra parte habían regalado sus propiedades en la creencia de que un platillo volador vendría a rescatarlos del cataclismo. La inundación no ocurrió y sin embargo muchos se ellos siguieron convencidos de sus creencias.

Así que muy probablemente no importa cuánto nos esforcemos por desmentir la idea de la profecía maya. Siempre es posible que la ciencia ciega se imponga sobre las evidencias. Cuando amanezca el 22 de diciembre, el mundo seguirá igual – de algún modo – obedeciendo a las leyes naturales. Y sin embargo, ningún meteorito se acerca por ahora.

Lea el artículo del profesor Morrison en el siguiente enlace: http://www.csicop.org/si/show/myth_of_nibiru_and_the_end_of_the_world_in_2012/

“No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad.” – Aristóteles

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