El pequeño llegó desnutrido al centro de acogida, días antes había sido abandonado al borde de una carretera. Los cuidadores de este refugio de Cambridgeshir, al sureste de Reino Unido, le dieron todos las atenciones médicas necesarias. Ahora el gatito presenta un aspecto mucho más saludable y parece estar lleno de vida.

El personal del refugio pedía urgentemente un hogar para Kitler y afirmaba que su aspecto influía en la dificultad de su adopción, según confirmaba hace unos días la portavoz, Tara Dundon, al diario Telegraph: “Encontramos casa a cinco mil animales y medio cada año, pero no hemos podido conseguir un propietario que de cariño a Kitler. Pensamos que sus marcas insólitas asustan a la gente”.

 

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